Cuaderno de bitácora 18/9

Hablar de hermandad es hablar de ayuda social, de fraternidad, de humildad, de igualdad. Como decía San Francisco de Asís “Es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra”. Por eso nos choca especialmente que se usen términos como “prestigio”, o se hable de posicionamiento social para referirse a una hermandad. Sea como sea, duele, y mucho, que se tenga ese concepto de una hermandad y de quienes la gestionaron en tiempos no precisamente de bonanza. ¿Es que ya nadie recuerda la anterior crisis económica o el más que evidente crack actual? 

Sería más útil un poco de reflexión cristiana y fraternal a la hora de cuestionar algo relativo a una hermandad. Creemos que muy pocos en la Hiniesta demandan una mayor relevancia social y desde luego nadie se hace hermano por ello, sobre todo en una hermandad como ésta. Se hacen hermanos por su devoción a los Titulares o por su pertenencia al barrio.  San Julián y la Hiniesta son un solo concepto, un solo corazón. Hace unos años una mujer de edad esperaba, ya de madrugada, a principios de la calle Hiniesta el paso de palio. Cuando este paró, se adelantó y dirigiéndose a Ella dijo: “No soy hija de reyes pero tengo sangre azul”. Ese y no otro es el sentir de todo un barrio. Ese es el prestigio social y la razón de ser de toda una comunidad, que tiene a la Hiniesta por bandera, el de todos los que la llevamos en la sangre, no por su posicionamiento social, sino simplemente por devoción.

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close